Desde mucho tiempo atrás se sabe que muchos de los equipos y máquinas que se comercializan en el mercado requieren mantenimiento para optimizar su operación y alargar el ciclo de vida. Tal es el ejemplo de los vehículos, centrales telefónicas, computadoras, entre otros. Además, con el paso de los años también nos dimos cuenta que el mantenimiento oportuno ayudaba a mejorar la calidad de vida de los usuarios y evitar incluso enfermedades derivadas de los gases, aceites o componentes que emanan o se acumulan con la operación normal de los mismos.
El aire acondicionado no se escapa de esta norma. Los fabricantes recomiendan un mantenimiento preventivo cada tres o cuatro meses y sustitución de filtros y otros componentes de reposición cuando los mismos sufran desgaste o hayan terminado su ciclo de vida, sin embargo esto va a depender del uso y la cantidad de personas y máquinas que conviven en un mismo lugar. La revisión periódica de los equipos de aire acondicionado reduce la posibilidad de fugas en tuberías y conductos que afectan la capa de ozono y el calentamiento global. Incluso, en mercados desarrollados se ha comprobado que en lugares climatizados donde el mantenimiento preventivo era deficiente se incrementaron las tasas de ausentismo por problemas en las vías respiratorios sustancialmente.
Los principales síntomas de suciedad en los equipos de aire acondicionado son: disminución en la eficiencia del mismo, fugas de agua por drenajes obstruidos, rejillas sucias con polvo, consumo eléctrico excesivo y la calidad de aire que se respira por la aparición de hongos principalmente, los cuales pueden producir alergias variadas.
 |